SEGUROS DE VIDA VINCULADOS A HIPOTECAS

SEGUROS DE VIDA VINCULADOS A HIPOTECAS

Casi todos los ciudadanos que han contratado un préstamo hipotecario, tienen un seguro de vida vinculado, en el que figura como beneficiaria la entidad bancaria que ha concedido el préstamo hipotecario, hasta el importe del capital pendiente de amortizar en el momento del fallecimiento. Con suerte, este seguro también cubre la invalidez permanente absoluta, pero no siempre es así, puesto que estos seguros, además de tener unas primas infladas fuera de mercado, no regalan nada.

En ocasiones, tener estos seguros contratados con la misma entidad prestamista, bonifican en unas décimas el diferencial del interés variable del préstamo. Es una forma de burlar el derecho a la libre competencia para el consumidor, que debe poder contratar con la aseguradora que desee en cada momento, siempre que respecte al primer beneficiario (entidad prestamista) para caso de siniestro por el importe debido.

Pero esta clase de seguros son un mal negocio, puesto que las primas pueden doblar el importe de una prima de mercado. Además, en muchas ocasiones el capital garantizado no es fijo sino que consiste en el importe del préstamo pendiente de devolución en el momento del siniestro, y esto es un auténtico fiasco, ya que la prima sigue subiendo cada año mientras que el capital garantizado va disminuyendo, lo cual, no se entiende.

En cualquier caso, recomendamos firmemente, salvo que exista una bonificación del diferencial significativa (hay que hacer cálculos ya que en muchas ocasiones lo que se gana por esa bonificación del diferencial no compensa las elevadas primas que se pagan), optar por sustituir el seguro vinculado a la hipoteca que la propia entidad nos ha hecho contratar al inicio del préstamo, por un seguro de vida contratado con una aseguradora tradicional y competitiva. Las primas, llegan a reducirse a la mitad y la entidad prestamista no puede negarse a la sustitución del seguro, mientras se la mantenga como primera beneficiaria por la deuda pendiente. Ello además nos permitirá contratar un capital fijo, por lo que después de cobrar la entidad que concedió la hipoteca por el importe pendiente en ese momento, el resto que quede pasará a manos del beneficiario designado en la póliza.

La jugada más canalla la protagonizan algunas entidades que cobran la prima de todas las anualidades del préstamo por adelantado, incluyendo en ocasiones en el préstamo hipotecario el importe de dicha prima por su elevada cuantía, para evitar el cambio de seguro. Obviamente, quien se encuentre afectado por esta jugada, debe instar la devolución de la prima pagada y pedir la nulidad del seguro por ser una contratación abusiva que atenta contra los derechos básicos del consumidor. Son pocos los que lo hacen, pero prácticamente todos los que optan por ello, ven como su pretensión prospera y el banco (y su aseguradora) ceden, para evitar pronunciamientos judiciales que puedan hacerse públicos.

No nos resignemos a seguir con nuestra póliza de vida contratada con el préstamo hipotecario y abaratemos la operación con un seguro de vida competitivo y de mercado.

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