El principio in dubio pro asegurado (en caso de duda, a favor del asegurado) y los contrasentidos judiciales.

El principio in dubio pro asegurado (en caso de duda, a favor del asegurado) y los contrasentidos judiciales.

Un principio asentado en nuestro ordenamiento y jurisprudencia es el que se conoce como, in dubio pro asegurado, que quiere decir que el contexto de una póliza de seguro, si hay varias posibles interpretaciones de una cláusula, prevalece la que favorezca más al asegurado. Es más conocido el brocardo en el ámbito penal: in dubio pro reo (en caso de duda, a favor del reo)

El principio parte del código civil, que en su artículo 1288 establece que la interpretación de las cláusulas oscuras de un contrato (cualquier contrato) no deberán favorecer a la parte que hubiere ocasionado la oscuridad, es decir, al autor del redactado del contrato.

Este principio, es poco utilizado por los tribunales de justicia, que por lo general, prefieren argumentar su propia interpretación y defenderla como la correcta. Y ello, sumado al privilegio casi ilimitado de la independencia judicial, permite que se sucedan casos curiosos.

Un Juzgado de Primera Instancia de Barcelona debe resolver sobre la interpretación de una cláusula en una póliza de seguro de vida, en la que difieren asegurado y aseguradora. La magistrada, decide acoger la interpretación del asegurado, porque entiende que es la correcta, sin tener que acudir al principio in dubio pro asegurado para solucionar el litigio.

La sentencia se recurre en apelación por la aseguradora y la Audiencia Provincial de Barcelona, interpreta la cláusula a favor de la aseguradora y revoca la sentencia del Juzgado. Como es obvio, nos vemos abocados a recurrir en casación al Tribunal Supremo.

Me preocupa que ninguna de las dos sentencias tengan presente dicho principio, que es el que debiera imperar, no sólo por ser un principio jurisprudencial pacífico y asentado desde hace décadas, sino porque incluso la Ley española (Consumidores y Usuarios) y la propia Directiva 13/93 sobre cláusulas abusivas, dicen lo mismo: en caso de duda, a favor del consumidor. Tenemos por tanto amparo en el código civil, en la normativa legal que protege a consumidores y en nada menos que una Directiva que regula una materia de orden público europeo.

Pero los jueces son muy suyos, y cuando promocionan a tribunales superiores, parece que se hacen más suyos todavía. ¿Qué mejor evidencia de que una cláusula es poco clara o interpretable en varios sentidos, es el hecho de que una magistrada de un juzgado haya interpretado una cosa y la Audiencia Provincial otra? Porque vamos, si hasta los propios jueces interpretan de formas diferentes una misma cláusula, digo yo que será porque la “oscuridad” existe. Y no digamos ya, si quien debe interpretar es el asegurado, que nada sabe de leyes.

Pues no. Prevalece la independencia judicial, las ganas de hacer una nueva interpretación, y el principio in dubio pro asegurado, se queda en el camino. Esperemos que el Tribunal Supremo lo vea, porque tiene la evidencia en los antecedentes del procedimiento. Debiera bastar con leer las dos sentencias, la del juzgado y la de la Audiencia Provincial, para aplicar el principio y decantarse a favor de la interpretación que favorezca al asegurado.

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