PRIMAS DE SEGURO: ¿POR QUÉ TANTA DIFERENCIA ENTRE UNAS ASEGURADORAS Y OTRAS?

PRIMAS DE SEGURO: ¿POR QUÉ TANTA DIFERENCIA ENTRE UNAS ASEGURADORAS Y OTRAS?

La cuantía de la prima en un seguro, debe quedar respaldada por un cálculo actuarial. Los actuarios (economistas titulados) justifican el importe de la prima de un producto asegurador con complejos cálculos matemáticos basados en hipótesis de probabilidad y estadística. Estos cálculos están sometidos al examen de la administración, que controla el sector asegurador de forma estrecha. Hay por tanto “ciencia” en la fijación del importe de la prima.

Cuando hace muchos años trabajé en una gran aseguradora, un alto directivo de referencia me dijo un día que las aseguradoras no ganan dinero con las primas, ya que al final del año, cuando se hace balance de primas cobradas y siniestros pagados, el saldo quedaba a cero. Las aseguradoras ganaban su beneficio en las inversiones que realizaban con el dinero que ingresan por primas. Ganaban “moviendo” el dinero.

Pero como hoy día invertir el dinero de las primas (dentro de los márgenes de inversión que permite la administración) no da para mucho, las aseguradoras han tenido que inventar estrategias alternativas para ganar dinero.

Las dos grandes estrategias que he podido percibir en los últimos años son (i) rechazar el pago de muchos más siniestros; y (ii) desprofesionalizar el personal de las compañías, abaratando los costes de empresa.

(i) La desvergüenza a la hora de rechazar siniestros bajo cualquier excusa se ha convertido en algo tan común como sorprendente. Y es que esta técnica de denegar por cualquier estupidez, reduce mucho el coste de la siniestralidad: en cada “no”, se criban gran número de reclamaciones. Después de una tanda de dos o tres denegaciones, los (ej.) “100” reclamantes se quedan en 40, de los que acudirán a un despacho especializado la mitad; y la mitad de esa mitad, terminarán en juzgados. Lectura de la compañía: se han ahorrado 90 de 100 siniestros. Por eso los 10 que terminan pagando, ya ni los negocian (como se hacía antes); se pagan y punto.

(ii) El segundo sistema es abaratar el coste del personal, que ya no tiene preparación. El mejor ejemplo lo veréis en las compañías de contratación telefónica y en las creadas por los bancos, cuyas sucursales nos venden los seguros como si banco y seguro fueran lo mismo, para que confiemos. Y esto, es falso. El banco parece ser la propia aseguradora cuando nos venden un seguro, pero cuando hay que tramitar un siniestro, es cuando se destapa la verdad. Por no hacer, ni saben tramitar un siniestro, porque son mediadores sin ninguna preparación (gracias a nuestro legislador).

Hoy en día, con un respaldo financiero como el de cualquier banco, y la contratación de un call center telefónico (que encima es externo a la aseguradora) con personal adiestrado para decir que no está cubierto el siniestro y pocas cosas más (tienen protocolos de respuestas medidas para disuadir), ya es suficiente para ser asegurador.

Eso sí, diseñan estrategias de marketing para hacerse las víctimas con el asunto del fraude… No veremos en cambio programas de televisión centrados en el comportamiento de las aseguradoras a la hora de rechazar siniestros.

¿Cómo puede una prima variar tanto de una compañía a otra si el cálculo de la misma debe venir justificado por un cálculo actuarial?

Me parece que la banca se ha llevado todos los palos en lo sucedido en esta larga crisis, pero el sector asegurador se ha salido “de rositas”. Claro, con tanto fraude…

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