NULIDAD DE LA CLAUSULA GENÉRICA DE EXCLUSIÓN POR PREEXISTENCIAS DE SALUD EN SEGUROS DE VIDA E INVALIDEZ

Nulidad de la cláusula

NULIDAD DE LA CLAUSULA GENÉRICA DE EXCLUSIÓN POR PREEXISTENCIAS DE SALUD EN SEGUROS DE VIDA E INVALIDEZ

Otra maldad contractual aseguradora. Otra trampa más, introducida en la mayoría de condicionados de pólizas de seguro de vida e invalidez con evidente mala fe por parte de las aseguradoras.

¿Por qué lo hacen?

Pues como siempre, para poder rechazar más siniestros y engrosar la lista de los que se “tragan” el rechazo por esta exclusión, que son muchos. ¿Y dónde está la Dirección General de Seguros, que se supone debe supervisar los condicionados de las pólizas? Igual que en el asunto del control de mediadores (especialmente, banca-seguros), no se sabe. Mirando sus cosas en Madrid.

Una cláusula de exclusión de cobertura que indique que no se cubren los siniestros cuya causa derive o se origine en una patología previa a la contratación de la póliza, es nula por ilegal. Y la nulidad, supone que esta cláusula debe tenerse por no puesta; como si no existiese.

El artículo 10 de la Ley 50/1980 del Contrato de Seguro regula la forma en que una aseguradora puede y debe evaluar el riesgo personal en una póliza de ramo vida/invalidez, antes de la contratación, para que pueda decidir (i) sobre la emisión de cobertura y también (ii) sobre la cuantía de la prima. Puede preguntar al tomador/asegurado todo lo que desee y considere conveniente para evaluar el riesgo, siendo obligación del tomador/asegurado contestar con veracidad.

Pero no todo vale. Las preguntas deben ser concretas, claras y no “multipreguntas” o preguntas genéricas sobre el estado de salud general de una persona, puesto que esto implica trasladar ese derecho de la aseguradora a evaluar el riesgo al tomador/asegurado, al obligarle a hacer una auto-evaluación de su salud. No es el asegurado el que debe informar de su salud y antecedentes médicos, porque como dice el art. 10 y la jurisprudencia del Tribunal Supremo, la obligación del tomador/asegurado se limita a contestar con veracidad a lo que se le pregunte.

Por ello, el propio art. 10 dice bien claro que si no existe ese cuestionario de salud (por ejemplo, en la mayoría de los seguros que se colocan en operaciones de crédito al consumo) o la aseguradora no pregunta algo que podría interesarle saber, el asegurado queda exonerado de su deber de contestar. Claro, es bastante obvio. Si no preguntan o preguntan poco, es que las aseguradoras renuncian al ejercicio de su derecho a evaluar el riesgo, luego lo asumen tal y como esté en el momento de la contratación. Si no preguntan, no contesto, porque no existe una obligación de “informar”. Y si preguntan de forma genérica sobre mis antecedentes médicos, tampoco valdrá si ello supone que el asegurado deba hacer un autoexamen de lo que entienda relevante. Es muy fácil: si usted me pregunta si soy diabético tipo I, la respuesta no admite confusión. Pero si me pregunta si me encuentro bien de salud, hasta un diabético insulino dependiente, le contestará en muchas ocasiones que sí se encuentra en perfecto estado de salud sin incurrir en omisión alguna.

¿Y por qué optan por esta clase de preguntas genéricas o preguntas que engloban centenares de posibles patologías?

Como siempre, porque ello les permite rechazar más siniestros. La pregunta clara y concreta sirve para rechazar en caso de contestación dolosa a esa concreta pregunta. Pero la pregunta genérica sobre muchas patologías a la vez, permite rechazar muchos más supuestos, ya que casi cualquier preexistencia puede entenderse incluida en una pregunta genérica sobre antecedentes médicos.

Y para rematar el elenco de maldades contractuales, por si acaso no funciona el método del cuestionario (o por si no se formuló), las aseguradoras se inventan una exclusión genérica para todo siniestro cuya causa tenga su origen o derive de una patología preexistente a la contratación. No es legal y lo saben, pero si funciona porque de cada 100 usos que se le dé a esta exclusión, 95 “tragan” y se lo creen, hacer las cosas de forma ilegal, sale a cuenta.

Las aseguradoras no cuentan los 5 que terminarán pagando en tribunales con intereses y costas; cuentan los 95 que dejan de pagar.

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