CONTRATACIÓN NO TRANSPARENTE DE SEGUROS: LOS MEDIADORES DE BANCA-SEGUROS. LA TOLERANCIA DEL TRIBUNAL SUPREMO.

Contratación seguros no transparente: mediadores banca-seguros

CONTRATACIÓN NO TRANSPARENTE DE SEGUROS: LOS MEDIADORES DE BANCA-SEGUROS. LA TOLERANCIA DEL TRIBUNAL SUPREMO.

La mediación en seguros dio un giro radical con el gran favor que el legislador le hizo hace ya unos años a la banca española.

La Ley de mediación de 2006 introdujo como nueva figura mediadora a las redes de oficinas bancarias, para que la banca pudiera vender seguros.  

Hasta la Ley de 2006 había dos tipos de mediadores clásicos: el dependiente del asegurador, llamado agente; y el “independiente” (que nunca lo ha sido por completo), llamado corredor de seguros. Y digo que no por completo porque en la práctica, siempre se ha “casado” con el asegurador que más comisionaba. No abundo en este aspecto porque no es el objeto del artículo. Además, se me echarán encima unos cuantos corredores de los que sí se sienten independientes, que también los hay.

La doctrina del Tribunal Supremo, cuando recibe una multitud de recursos por la forma en que se recogen los datos y respuestas en los cuestionarios de salud de los seguros de vida, zanja esta clase de controversias dando por buenos los cuestionarios si en ellos figuran:

  • datos personales tales como talla y peso del tomador/asegurado, y
  • una firma al final del mismo.

El TS considera suficientes estos simples requisitos para desacreditar las denuncias de asegurados que alegan que no se le hicieron las preguntas que figuran en el cuestionario o que no respondieron lo que figura con una cruz pre-impresa en el cuestionario.

Lees sentencias sobre contratación bancaria y resulta sorprendente la diferencia con la que se trata la protección del consumidor igualmente indefenso ante el asegurador. Creo que tanto la Ley 50/1980, como el TRLDCyU, dan de sí como para exigir algo más. Lo de las cruces pre-impresas y las multi-preguntas (preguntas sobre múltiples dolencias sin relación entre sí), merece una rotunda descalificación y deberían instaurarse criterios más tuitivos para el tomador/asegurado, ya que el interés del mediador es que la póliza se emita porque con ello genera su comisión y parece obvio que al propio mediador le conviene que en el cuestionario no figuren antecedentes que puedan impedir la emisión de póliza.

Cuántas veces nos ha explicado un cliente que contestó la verdad de un antecedente y no figura nada en el cuestionario; y cuántas veces nos han contado que, pese a que informó de un antecedente, el propio mediador le dijo que no hacía falta ponerlo porque “todo el mundo ha tenido algo en su vida”.

Con esta forma de enjuiciar este tipo de incidencias en la contratación de un seguro por parte del TS, (i) gana la aseguradora porque cobra primas y cuando haya siniestro no tendrá que cubrirlo (arts. 4 y 10 LCS); y (ii) gana el mediador que, con la emisión de la póliza y sus sucesivas renovaciones, cobra religiosamente su comisión.

El único que pierde, es el tomador/asegurado ya que paga primas y luego descubrirá que, ante un siniestro, le negarán la cobertura. Solo por esto, creo que merece la pena que el Tribunal Supremo reconsidere su criterio, dando un paso en favor del perjudicado en esta dinámica, que es por supuesto y como casi siempre, la parte débil de la contratación.

Pero con la creación del mediador de Banca-Seguros, esta queja se agiganta, puesto que ahora estamos ante vendedores que carecen de la más mínima preparación, que además no median (no asesoran en caso de siniestro) sino que sólo “colocan” seguros, porque decir que los “venden” me parece generoso.

Y con estos nuevos mediadores, la dinámica de esta lamentable forma de contratar seguros añade un nuevo ingrediente que debiera suponer un giro en la doctrina del Tribunal Supremo. Pero no, aunque todos (incluso los propios magistrados del TS) sabemos cómo funciona en la práctica la contratación de un seguro de vida en un banco cuando te conceden un préstamo (como una parte del protocolo de su concesión), no evolucionamos. Ni siquiera tomando en consideración el principio de transparencia (Directiva 93/13(CEE) tan aplicado en la contratación bancaria.

Al banco se le exige probar que ha informado previamente al cliente ante un contrato bancario con algo de complejidad. Pero a la aseguradora no, aunque el mediador sea un empleado de banca sin la menor preparación en materia aseguradora y aunque esté claro que la contratación del seguro no debe obstaculizar la concesión del crédito porque el interés real del banquero es conceder el préstamo. Así que, pese a que se añade un ingrediente más como es el interés adicional en que el seguro se emita para no dinamitar la operación de crédito, seguimos sin exigir unas mínimas garantías y pruebas por parte del mediador de banca-seguros de que en el momento de la contratación del seguro:

  1. el tomador ha sido informado de la importancia de las respuestas del cuestionario de salud y antecedentes;
  2. que el tomador/asegurado leyó y contestó personalmente todas las preguntas y
  3. que no había multi-preguntas (muchas preguntas para una sola cruz) o preguntas genéricas sobre la salud.

En definitiva, creo que la contratación de seguros, tanto por el sistema tradicional a través de agentes y corredores, como por el nuevo canal de banca seguros, es tan poco transparente, que merece un giro radical en la doctrina del Tribunal Supremo. Al menos, en lo que respecta a los requisitos exigidos por el Tribunal Supremo para dar por buena (y “transparente”), la contratación de un seguro de personas cuando de por medio se plantea la suscripción de un cuestionario del art. 10 de la Ley del Contrato de Seguro.

Insisto, debería exigirse a los aseguradores que prueben que se informó al tomador debidamente sobre la importancia de la suscripción del cuestionario de salud y antecedentes. Debería exigirse a las aseguradoras que se aseguren de que es el tomador el que lee y responde las preguntas del cuestionario. Se debería erradicar la costumbre de las cruces preimpresas e incluso que sea el mediador el que lea las preguntas y ponga las cruces, porque con esta forma de contratar, se le permite manipular las preguntas y respuestas.

Y si alguien nos dice que ¿por qué iba a hacer esto? Ya hay una respuesta clara y contundente en el caso de los mediadores banca seguros: para proteger la operación de crédito.

Ya no es sólo el hecho de que esta clase de irregularidades “inducidas” beneficien a la aseguradora y al mediador porque se emite una póliza y se cobran primas y comisiones cuando el seguro no va a dar cobertura real, sino que además, la no emisión del seguro por la valoración del riesgo que supone el cuestionario previo, puede romper el protocolo de la concesión del préstamo. Si además le añadimos que el mediador de banca seguros es el propio banco que concede el crédito y que, si el seguro no se emite por los antecedentes declarados, el crédito tampoco se concede, tenemos un ingrediente más a favor de la necesidad de reforzar los derechos del tomador y asegurado.

No debería bastar para dar por bueno y real un cuestionario de salud, que conste el peso, la altura y una firma. Si estos son los únicos requisitos para dar por bueno un cuestionario, es que no hemos entendido como se producen esta clase de contrataciones y no se quiere proteger al consumidor extendiendo el principio de transparencia (Directiva 93/13/CEE).

Basta ya de “multi-preguntas”, basta ya de cruces pre-impresas y basta ya con consentir que quien lea las preguntas sea el interesado (por partida doble) en que no figure ningún dato de salud o antecedente médico que pueda hacer peligrar la emisión del seguro y, con ello, la concesión del crédito.

Esto cambiará con el tiempo, seguro. Pero cuanto antes, mucho mejor.

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